La importancia del alma

Dos meses, aproximadamente, han pasado desde la última vez que me decidí a compartir un poquito de mi a través de unas lineas repletas de sentimientos que no suelo mostrar porque traicionan a la coraza que me acompaña.

Hoy me ha despertado al sonido del tic tac que me acompaña diariamente, ese que no da tregua y que controla mucho más de lo que yo misma alcanzo a percibir, el último anhelo antes de despedir, sutilmente, ese perezoso rayo de sol que se resiste a decir a dios a un cielo inmenso, tan inmenso como mis ganas de ser feliz.

La felicidad, esa palabra tan “puta” que todos idealizamos. Hace algún tiempo, habría ofrecido una definición exacta de lo que este sentimiento representa en mi vida, pero HOY no soy capaz de escribir cinco lineas de diccionario que se asocien a un término que se torna abstracto. No se si es la edad, las experiencias o, probablemente, las personas que han pasado por mi vida las que me han enseñado que la felicidad no se mide, se disfruta, se exprime, aunque, algunas veces, nos falten las ganas y nos sobre la actitud.

La foto no es necesaria cuando la coraza empieza a resquebrajarse…Cuando la chica de las mil batallas decide compartir su alma “sentipensante” a través de 218 palabras.

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