Donde nos lleve la vida…

Llevo meses planteándome esta cuestión y no logro encontrar una respuesta lógica ante un pensamiento que me taladra la cabeza diariamente. ¿Dónde me lleva la vida?

Hace aproximadamente una semana que me di cuenta lo poco valorados que estamos en esta sociedad. No importa la dedicación, la responsabilidad ni el esfuerzo cuando una empresa que presume de humanidad compra y vende personas como si de números se tratase. “Bienvenida al mundo de los adultos” me dice mi madre cada vez que mi frustración sale por los poros, cada vez más oxidados y desgastados, de dar un 100 que se traduce en 50 cuando se trata de reciprocidad.

No es justo, ni digno, ni humano hipotecar una vida a cambio de sonrisas envenenadas y de promesas rotas que creen alentar los ánimos, pero lejos de eso, rompen corazones.

¡BASTA! que nuestros días deben ser bonitos y, sobre todo, llevaderos. De no ser así, ¿dónde nos llevará la vida?

La importancia del alma

Dos meses, aproximadamente, han pasado desde la última vez que me decidí a compartir un poquito de mi a través de unas lineas repletas de sentimientos que no suelo mostrar porque traicionan a la coraza que me acompaña.

Hoy me ha despertado al sonido del tic tac que me acompaña diariamente, ese que no da tregua y que controla mucho más de lo que yo misma alcanzo a percibir, el último anhelo antes de despedir, sutilmente, ese perezoso rayo de sol que se resiste a decir a dios a un cielo inmenso, tan inmenso como mis ganas de ser feliz.

La felicidad, esa palabra tan “puta” que todos idealizamos. Hace algún tiempo, habría ofrecido una definición exacta de lo que este sentimiento representa en mi vida, pero HOY no soy capaz de escribir cinco lineas de diccionario que se asocien a un término que se torna abstracto. No se si es la edad, las experiencias o, probablemente, las personas que han pasado por mi vida las que me han enseñado que la felicidad no se mide, se disfruta, se exprime, aunque, algunas veces, nos falten las ganas y nos sobre la actitud.

La foto no es necesaria cuando la coraza empieza a resquebrajarse…Cuando la chica de las mil batallas decide compartir su alma “sentipensante” a través de 218 palabras.

Una mano amiga

Es curioso cómo el ser humano, aquella creación racional destinada a vivir la vida como un regalo es capaz de sugestionarse hasta límites insospechables.

Hoy dejo la tercera persona de lado para centrarme en un yo, como en anteriores ocasiones he comentado, sentipensanteMuchos os preguntaréis la razón de esta palabra que se ha convertido en un término manido en mi vocabulario y que define, en gran parte, quién soy.

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